Marruecos ha movilizado a cientos de policías y militares en los alrededores de la frontera con Ceuta ante la difusión en redes sociales de mensajes que animan a intentar un nuevo cruce colectivo este sábado 15 de agosto. Las autoridades marroquíes han reforzado la vigilancia en la zona de Fnideq, frente a la ciudad española, y han instalado nuevas barreras físicas en algunos puntos del área.
La alerta llega apenas dos semanas después de la crisis del 30 y 31 de julio, cuando miles de personas consiguieron alcanzar Ceuta, muchas de ellas entrando por mar junto al espigón de El Tarajal. Ahora, las autoridades del país africano aseguran que actuarán para evitar que se repita una situación similar y han anunciado detenciones relacionadas con la difusión de mensajes destinados a organizar nuevos cruces.
España también ha incrementado notablemente sus efectivos en la ciudad autónoma. El número de policías nacionales y guardias civiles desplegados ha pasado de algo más de 1.100 a cerca de 1.600 desde el comienzo de la crisis, mientras unos 2.000 militares realizan tareas de apoyo. Parte de estos recursos se concentra en la frontera y la costa, aunque el Gobierno también quiere reforzar la seguridad dentro de Ceuta.
La situación sigue siendo complicada por la presencia de unos 5.000 migrantes en situación irregular que permanecen en la ciudad. El Ministerio del Interior ha enviado unidades especializadas para acelerar su identificación y los procedimientos de devolución, además de reforzar la vigilancia en playas y otros lugares donde se han concentrado muchos de los recién llegados.
Pese al nuevo despliegue marroquí, la gestión de la crisis continúa generando tensiones entre Madrid y Rabat. Marruecos reclama a España mayor rapidez en los retornos y sostiene que la lucha contra la inmigración irregular requiere una actuación conjunta de ambos países. Entre las cuestiones más delicadas se encuentra la situación de los menores marroquíes que llegaron durante la última ola, de los que España había puesto bajo tutela a 1.898 hasta este jueves.
El Gobierno español mantiene, sin embargo, que la colaboración con Marruecos sigue funcionando y confía en que el dispositivo desplegado al otro lado de la frontera impida una nueva llegada masiva. El episodio vuelve a colocar la cooperación migratoria entre ambos países en el centro de una crisis que todavía está lejos de darse por cerrada.


